miércoles, 28 de julio de 2010

La Galera

El teatro Cosmos de Buenos Aires está colmado en su totalidad por una ansiosa multitud. Se apagan las luces de la sala y, como un rayo, se enciende una luz blanca sobre el escenario.
El gran mago Palmiro Finuccio, en el centro de la escena: frac negro, galera, varita mágica. La asistente Carla Bellagamba, con un maillot estrecho y plateado y finísimos tacos altos. El pelo rojizo y largo le llega hasta la cintura. Se dirige a una joven rubia y elegante, con vestido de organza, blanco, sin breteles, que apenas cubre pecho y espalda:
- ¿Puede usted subir al escenario a colaborar con nosotros?
- ¿Quién, yo? –pregunta la rubia, y agrega- Me llamo Calandria Alameda, soy soltera y mi último novio, pocos días antes de la boda, justamente desapareció como por arte de magia.
El mago muestra el hueco de la galera al público y la apoya boca arriba sobre la mesa, luego ofrece a Calandria la varita y ella va sacando una cadena de pañuelos multicolores: ¡veinte, treinta, cuarenta, cincuenta!, que provocan el aplauso del público; a continuación un conejo blanco y otro rojo corretean por el piso. El la alienta en la búsqueda y obtiene una paloma blanca y otra negra. Calandria, asombrada, dice:
- ¡Maestro, usted es igual a David Copperfield! ¡Ojalá yo fuera Claudia Schiffer!
- Por favor, señorita, muchas gracias, continúe buscando, que ahora viene algo grande –dice el mago y saca un zapato negro y luego otro, unidos a unas piernas-, tire, tire...-y tira hasta obtener la totalidad de un personaje, idéntico al mago Palmiro Finuccio. Aparentemente, un caso de clonación.
El recién sacado pidió la palabra:
- Soy Cerezo Fuentes; a comienzos de la década del 40, un hipnotizador alemán me sometió a un experimento que fracasó. Al morir éste, deambulé por galeras diversas hasta que la magia ¿o la ciencia? me despertaron.
Hoy, Calandria y Cerezo, con su show en un Casino de Las Vegas, se dedican a clonar billetes de mil dólares en USA.
Archívese, publíquese en el Libro de Historias de Clonaciones Extraordinarias y si quiere divúlguese… y clónese también.

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