viernes, 22 de octubre de 2010

LUNA DE ACERO

Desde que Colón pisó las costas del Río de la Plata, percibió que existían problemas para el estacionamiento, quiso estacionar la Santa María en Puerto Madero, pero el silbato de un prefecto le hizo señas con el índice para que se marchara. Don Cristóbal descendió de la nave y le dijo al funcionario con mucho respeto:- quiero comer un choripán y un vaso de vino Pañafor. Soy el enviado de la Reina, -¿Tiene documentos?- Disculpe, me los olvidé junto con los mapas en el escritorio de su Majestad.-
-Vea señor Colón, por qué no la llama por el celular, en este sitio estaciona el yate el hijo del presidente, ¿Y quién es el presidente? En este momento la señora Pinguina, pero su marido que fue presidente, yo le sugiero si quiere hablar con alguien serio, lo haga con el cacique Patoruzú.
Mientras estacionó detrás de la cancha de River.

Dos agentes de la prefectura: - Le dijeron aquí no se puede. Colón puso el motor en marcha y fundó la ciudad de Colonia. Pero perdió a tres tripulantes en su sangriento combate con los Charrúas. La Santa María dañada, obligó a Colón a llegar a nado a Buenos Aires.

Un grupo de tecnócratas japoneses, llegó a Buenos Aires con la misma solución que terminó con el problema en Tokio.

Un vehículo con capacidad para cuatro pasajeros con una hélice que le permite elevarse y descender como los helicópteros. Al proyecto se lo denominó “Luna de Acero”. La novedosa nave despliega sus alas milímetros de altura como un jet. El jefe de gobierno junto al secretario de transportes Camilo Laiseca parten desde el aeroparque sobrevuelan el Aconcagua y en quince minutos desciende un Cumulus Nimbus. Las encuestas marcan que ganará la elección en primera vuelta va de lo mejor.
Nadie esperaba la demora impetuosa de Santa Rosa, diluvió, cayó granizo y cayeron autos. Los fantasmas agazapados interpretados por Zaldívar desplazado por el caso Cromagnon.
Se paseó por todos los noticieros, quién no conoce la ley de gravedad y no conoce a Newton, habrá ido a la universidad, o compró su título en una feria de antigüedades. Ni siquiera un principiante de escritor de ficción instalaría una playa de estacionamiento en las nubes.
El tránsito volvió a fastidiar a los sufridos ciudadanos, es importante recordar que Cristóbal Colón no fue responsable.
¿Señor lector, no le parece?

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