Escenario de cantos mitológicos, de Homero en la Odisea y Virgilio en la Eneida, que allí ubicaban La Boca del Infierno, donde Caronte llevaba a los recién muertos a la condena eterna. Dante en la Divina Comedia evocó la nave de Caronte y el lago Averno.
Michelángelo en el siglo XVI pintó en la Capilla Sixtina a Caronte y su nave.
En 1750, el lago fue donado por uno de los reyes Borbones a la noble familia napolitana Brancatto.
Hasta la década de los setenta del siglo pasado, las Brigadas Rojas secuestraron al hijo menor y consiguieron las escrituras del lago Averno. Tiempos de terror para Italia y la humanidad. El primer Ministro Aldo Moro, cercano a firmar un acuerdo con los comunistas, murió asesinado y nunca se esclareció el homicidio.
Mientras tanto el lago de la manera que acostumbra la maffia, se apoderaron de él. La cara visible fue un tal Luigi Biaggio, empresario con cadenas de hoteles y restorantes en puntos clave. Explota los cincuenta y cinco hoteles con templos. Reliquias arqueológicas que además sirven de escondite para los padrinos. Nadie duda que detrás de esa cortina de viento, está la “Camorra” napolitana protegida por jueces muertos de miedo o demasiado vivos.
Bibliografía: Diario Clarín.
Mitos y leyendas Greco-Romanas Neil Philips
PIEDRABUENA
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