viernes, 5 de noviembre de 2010

EL AGENTE VEGAS

Buenos Aires invierno de 1962.

El poder del Doctor Frondizi, tambalea como la piedra movediza de Tandil.

Servicial y simpático el correntino de veintisiete años Ricardo Vegas, ascendió al micro de La Lujanera en la esquina de la comisaría. Debería llegar a Ituzaingó donde estaba construyendo su casa. El correntino está sentado en un asiento al lado del pasillo en la mitad del micro. Alguien grita: - ¡me robaron la cartera!- Vegas ordena: -¡Policía Federal! ¡Conductor, cierre la puerta!- El policía llega hasta el punguista y éste le arroja la cartera en la cara del conductor. El agente con el arma en su mano derecha y con la otra lo tiene tomado del cuello de la camisa, ya en la vereda el delincuente se traba en lucha con Vegas frente a una casa con frente de mármol negro en Ramos Mejía. Sale un disparo y el proyectil rebota en el mármol y se le incrusta en el hígado.

Al día siguiente, cuando terminamos el servicio, un colectivo reservado por el comisario, nos trasladó a Ituzaingó. Allí nos encontramos con la injusta realidad. Sobre el piso de barro una joven mujer con sus dos niños en brazos recibió las condolencias de sus compañeros con los ojos húmedos pide que alguien le explique - ¿Por qué?-


PIEDRABUENA

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