Buenos Aires, primavera de 2005
Querida Lina:En la década de los noventa, la filial Ohio de la General Motors lanzó al mercado a Guadalupe, una robot niñera bilingüe, que cautivó a la sociedad norteamericana.Atentos a los cambios socio-económicos, los japoneses de la Sanyo consideraron que las guerras diezmaron más de la mitad de la población masculina del planeta. Si a esta siniestra realidad, le sumamos la cantidad de señores que desfilan por los quirófanos para cambiar su sexo original, el presente es inquietante y el futuro oscuro.Mi último viaje a Oriente, coincidió con la inauguración de la VI Feria Internacional de tecnología de Tokio. Allí conocí al humanoide que los Asiáticos denominaron Tío Lolo. Este tío es polifuncional, totalmente computarizado y posee un termostato de tamaño interesante para que las muchachas jóvenes y señoras maduras, tengan la posibilidad del placer infinito. El termostato es desmontable, con una rosca sencilla y tres sabores: chocolate, frutilla y menta.El tamaño permite plegarlo para llevarlo en la cartera. Se podrá utilizar en cines, gimnasios, piscinas. Alguien dirá: - ¡Adiós histérico taxi boy!”.El humanoide llevará grabado en la planta de los pies el nombre de la propietaria y un número, que se inscribirán en el Registro de la Propiedad.Después del Concilio Luterano de Viena, se acordó que el vínculo con Tío Lolo no implica infidelidad, por lo tanto, se multiplicaron los pedidos de tal modo, que la planta productora suspendió la fabricación de electrodomésticos para poder satisfacer la demanda de Tío Lolo.Lina, recién ahora comprendo que el divorcio no alcanza para cerrar una historia. Si decidís comprar un Tío, enviame un email a la oficina. El tintorero me ofreció uno de contrabando y me viene bárbaro.Un beso de tu ex Toti.
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