Liniers, verano de 1961.
- La plaza Domingo F. Sarmiento, sita en Cosquin y Palmar, sobre el límite de nuestra seccional 44¨ con la 42´ en Mataderos.
Para nosotros en el mapa que está en la oficina de guardia está pinchada una tachuela que dice: parada 16. Hoy domingo tenemos que cubrir el servicio
desde las 22 hasta las 6 de la mañana del lunes.
Estamos en la plaza, el calor es insoportable. Los mosquitos zumban y pican. Soy el agente conscripto Roszin al que en la comisaría llaman: el ¨rusito¨. Ahora estoy acompañado por el sargento Méndez, hombre de interesante estatura, corpulento, fiera mirada. Me respeta bastante. Tal vez, porque le conté mi fanatismo por las novelas policiales.
Estamos aquí por denuncias de los vecinos que algunas madrugadas grupos de vándalos, pintan con brea el busto de mármol del gran maestro sanjuanino…
El sargento me pregunta: ¿Pibe, sabés por qué estamos aquí?- - Por los vándalos- respondo. – Negativo, ¿Ves ese chalet en la esquina?- Sí- Allá vive Ambrosetti, empresario de la carne, es amigo del taquero (1) que pidió guardia permanente pero esto no se lo cuentes a nadie, porque en boca cerrada no entran moscas.
(1) Taquero: apodo, que en la tropa da al comisario jefe, cuyo origen se halla en las primeras décadas del siglo pasado cuando los compadritos eran detenidos, le quitaban los zapatos y le arrancaban los tacos.
PIEDRABUENA
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