viernes, 5 de noviembre de 2010

LA DESPEDIDA DE DIEGO

Buenos Aires, invierno de 1959.

Cuando Diego García ingresó a la casa de cambios Baires en el microcentro porteño, se cumplía un mes de su graduación de contador y lo ascendieron a gerente. Tiempo después la empresa anexaba los servicios de Turismo e incorporó personal femenino. Thelma Gauna, una joven experimentada con años en el oficio. En la primer semana se la vio después del horario laboral tomando café con el economista Roque Funes, un hombre bastante mayor que la muchacha y con más frustraciones por ser el empleado más antiguo de la empresa.
Pasaron tres meses.

La muchacha y el gerente se reservaron los fines de semana. Para estar juntos se pusieron de acuerdo y compraron un departamento en cuotas hasta en cinco años y fijaron fecha para la boda la primavera de ese año, antes de la alta temporada turística.

Las compañeras y algunas amigas de Thelma después del horario de oficina celebraron la despedida de soltera en la confitería “Las Violetas”.

“Los Machos” eligieron una cantina de La Boca con excesivo alcohol y un tremendo ruido. Todos comprometieron la asistencia menos Roque Funes, que utilizó como excusa que se había comprometido con su padre en llevarlo a Chascomús a pescar.

A la salida de la cantina acostaron en la camioneta con los ojos vendados a Diego García con las manos atadas en la espalda y los pies atados a un metro de las vías del ferrocarril. Recién al día siguiente un maquinista denunció a las autoridades y los forenses dictaminaron muerte por infarto cardiorespiratorio. Todo el personal de la empresa, incluso las mujeres tuvieron que declarar. El abogado que tomó la defensa les pidió que mantuvieran el silencio.

El juez falló con dos años de prisión en suspenso por tener pruebas que ameritan sancionarlos. Thelma no podía creer lo que escuchaba, ni como un grupo de energúmenos le habían quitado la vida a su prometido, y buscó a un tipo de abogado al estilo Perry Mason.
Seis meses después consiguió que se allanaran los domicilios de los acusados y demostrar que el abogado de Roque Funes presentó un falso testigo. Y justamente en la casa de Roque Funes fue hallada y tipo de cuerda con que fue atada la víctima. Dos años después la fiscalía concedió pedir cinco años por asociación ilícita al resto de los involucrados.

PIEDRABUENA

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