La luna ondulante y acuosa que ves allí en el charco, es la misma de entonces...
El poeta publica en El alma que canta, el tango El sueño del pibe."
Pocho, el organillero, da manija al vals Soñar y nada más y con su mascota color esperanza vaticina a la joven Laurita, ansiosa de afectos, un príncipe azul (como el de los cuentos de hadas.)
Boletín: insuficiente. Conducta: regular. No encuentra firmante (padre, tutor o encargado). Bolsillos huecos, rodillas selladas con cascarones terrosos y tinta Pelikán.
Desafío: Dos pares de rompevientos arman los arcos. Los del lado del palisandro, en cueros, los que se apoyan en el cañaveral, camiseta muscolosa. Trozos de tela excedente del costurero, rellenan una media zurcida con hilo en un auténtico mate, recién curado.
Gran algarabía. ¿El tiempo? Es infinito. Un silbato de hojalata a garbanzo, habilita la iniciación. Gol, gol -cantamos a coro con los grillos- No vale, noo no, no vale.
Oscureció y la pelota es invisible. Ya no vemos nada, la pelota no aparece.
Las luciérnagas intentan una vana búsqueda. Una nube traviesa vendó los ojos a la luna.
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