Epifanio Paz terminó de festejar su cumpleaños con amigos en una cantina del Abasto. Cuando atravesó con su automóvil la zona de la plazoleta del obelisco, divisó que un hombre que caminaba con dificultad, se caía y malograba incorporarse. A la una de la mañana del sábado, detuvo su marcha y descendió del auto. Ayudó a levantarse al desconocido y le preguntó: -¿Qué le pasa amigo? - El desconocido no contestó y volvió a caer desmayado.-
Lo voy a llevar a un hospital para que lo asistan. - dijo Epifanio. El hombre no respondió.
Llegó a un hospital y le explicaron que la clínica A.M.A.R era perteneciente a la Asociación Meretrices Argentinas, y lamentaban no poder recibirlo. Epifanio llegó con el hombre a un sanatorio que correspondía a la U.O.M. - Unión Obrera Metalúrgica- pero tampoco fue recibido. En su periplo, Epifanio llegó cargando al desconocido, al Centro Clínico de los Hermanos Anisados, y fue nuevamente rechazado. A las siete de la mañana regresó al obelisco y lo acostó en el cesped de la plaza y le dijo: - Vas a estar bien.- A una cuadra encontró a un policía y le informó que un hombre necesitaba asistencia. El funcionario levantó sus hombros y le respondió que no era su jurisdicción.
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