- Dos inmensos ojos color azabache miran asombrados a la cámara. Pertenecen a Gamal, un niño Irakí de ocho años que perdió a toda su familia en un bombardeo. Los médicos, para salvarle la vida? Le amputaron todos sus miembros en un hospital de Africa.
Este narrador, protegido por el cristal del televisor se pregunta espantado. – ¿La barbarie, no tiene límites?
¿O creemos que fue Gamal, quién gestó los atentados, en la nación más poderosa del planeta?
PIEDRABUENA
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